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Incluso una dama pragmática sueña con un príncipe.
Mary Lovelock hace su debut en sociedad, y todos los solteros de Londres ansían bailar con la joven heredera de singular belleza. Pero ¿cómo distinguir si un pretendiente la corteja por codicia o por auténtica devoción?
David Vaughan, el impecablemente correcto vizconde de Tregaron, busca una esposa cuya sangre sea tan azul que roce el índigo. Qué amarga decepción descubrir que la debutante más deslumbrante de la temporada no es otra que Mary Lovelock, una heredera de origen común.
Cuando su hermano, un incorregible libertino, propone un reto indigno — competir por quién se acostará primero con Mary—, el vizconde se ve forzado a presentarse como su inesperado protector. Sin embargo, ¿podrá proteger a la encantadora Mary de sí mismo?
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