
Puede que sea mi captor…
Pero no quiero escapar jamás.
En el instante en que me vio, Uriel decidió que era suya.
Soy su rehén, su prisionera, su nuevo tesoro.
Odio cómo me vigila.
La seguridad que siento en los brazos de mi captor.
Debería temerle…
Entonces, ¿por qué quiero quedarme?
Debería odiar a este hermoso monstruo.
En cambio, me ahogo en su tacto.
En la forma en que me mira como si yo fuera la salvación misma.
Cuando mi hermana viene a rescatarme…
me doy cuenta de que no quiero ser salvada.
Mi cautiverio se ha convertido en mi escape.
Y mi captor…
se ha convertido en mi todo.
Ahora tengo que elegir:
La familia que dice amarme…
O el carcelero que me mostró lo que realmente significa el amor
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