Massimo Salvatore odia las reuniones públicas. Son una pérdida de tiempo y no tiene ningún interés en hacer amigos dentro de la familia mafiosa Russo. Tiene su lugar y nadie se lo va a quitar. La única razón por la que acude es por una persona: Adelina Ferri. Es divertida, dulce, sexy y viste la peor ropa que él ha visto jamás.
Los padres de Adelina se avergüenzan de ella. Le obligan a llevar prendas demasiado grandes y nada favorecedoras. Sin embargo, pronto todo eso terminará. Acaba de enterarse que la han comprometido a un hombre con un historial de maltratar a sus esposas. Todas ellas han muerto, y si se casa con él, será una sentencia de muerte segura.
Cuando Massimo descubre la verdad, no puede permitir que eso suceda.
Adelina es demasiado amable, demasiado buena, como para permitir que quede a merced de ese... capullo.
Solo hay una solución. Se casará con ella.
Su lugar no está junto a los Salvatore, y hay miembros de la mafia Russo que no le permitirán olvidarlo. Sin embargo, cuando está con Massimo, todo lo demás se desvanece. Para todos los demás, él es un monstruo, pero para ella, es su salvador.
Su lugar no es como una Salvatore, y hay miembros de la mafia Russo que no dejarán que lo olvide. Sin embargo, cuando está con Massimo, todo lo demás se desvanece. Para todos los demás, él es un monstruo, pero para ella, es su salvador.
Él evitó que muriera. Le ha dado un futuro, pero ¿por cuánto tiempo? Hay un traidor entre la mafia Russo. Uno que está al acecho, decidido a tomar el control. Massimo no permitirá que eso suceda.
Cuando secuestran a su mujer, comienza una carrera contra reloj. Pero, ¿quién está detrás de la amenaza? ¿Llegará a tiempo?

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