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Es el soltero más deseado de España, una estrella del fútbol… y ahora, mi novio falso.
Apenas unas horas después de aterrizar en Valencia, España, me encuentro estrenando soltería de manera forzada, algo borracha y atrapada en un bar con tres tarjetas rechazadas.
Entonces aparece Ale: un valenciano con una sonrisa que debería ser ilegal y unos pasos de baile capaces de dejarme sin aliento. Paga mi cuenta, me invita a cenar y, entre cócteles y un beso tan imprudente como arrebatador, olvido lo mal que había empezado mi viaje.
A la mañana siguiente, ya somos tendencia en redes sociales.
Resulta que Ale no es solo un desconocido encantador. También es una estrella del fútbol europeo con serios problemas de imagen.
Así que hacemos un trato: una relación falsa para limpiar su fama de playboy mientras yo aprovecho sus contactos para impulsar el negocio familiar.
Pero los límites empiezan a difuminarse cuando los besos dejan de sentirse fingidos y las conversaciones nocturnas calan más de lo que deberían. Me estoy enamorando de él. De verdad.
Pero… ¿cómo confiar en un amor que nació de una mentira?
Es un rompecorazones italiano, una estrella del fútbol y el mejor amigo de mi hermano.
Luca DiBlanco me conoce desde que era una cría… y para él nunca no he sido más que eso. Hasta que aparece en Chicago, justo cuando mi mundo se está desmoronando, y me ayuda a recomponerlo pieza a pieza.
Volver a casa, a Valencia, debería haber sido un nuevo comienzo. En cambio, me lanza de nuevo a la órbita de Luca. Solo que ahora, el chico fiable y sereno que siempre ha cuidado de mí… me mira de otra manera. Más cercana. Como si estuviera tentado.
Lo que empieza siendo un entrenamiento extra de fútbol se convierte en caricias robadas. Organizar juntos un campamento juvenil veraniego enciende aún más la chispa. Antes de darme cuenta, el chico por el que estuve colada se convierte en el hombre al que no puedo dejar de besar.
Todos lo conocen por ser el bueno, el que nunca falla. Yo soy la loca, la que siempre busca pasárselo bien, el riesgo que probablemente no debería correr. Pero, por primera vez, Luca ha dejado de jugar sobre seguro… y yo he dejado de esperar en el banquillo.
Estoy lista para jugármela.
Pero... ¿Y si soy el caos que derrumba el futuro que tanto se ha esforzado en construir?

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