miércoles, 11 de febrero de 2026

The Kingcaid Billionaires

 

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Tras otra entrevista de trabajo desastrosa, me meto en un bar y pido un buen gin-tonic para ahogar mis penas. Lo que ocurre a continuación es que acabo ahogándome en el hombre fascinante y cautivador que hay sentado a mi lado en la barra. Nuestras indirectas son eléctricas, la química es innegable, y algo parece encajar desde el principio.
Cuando me despierto sola en su lujoso ático con vistas a la bahía de Seattle y me encuentro una nota en la que me desea un buen viaje de vuelta a Chicago, su mensaje me queda claro como el agua: no va a haber una segunda vez.
Al principio, me siento aliviada al no tener que enfrentarme a ese momento incómodo de la mañana siguiente. Pero después, mientras observo pasar los rascacielos de la ciudad de camino al aeropuerto, su abrupta despedida me duele.
Empiezo a deprimirme por lo mal que fue la entrevista, pero al llegar a casa recibo una oferta de empleo inesperada.
Cuando llego el primer día a mi nuevo trabajo, adivina quién viene a saludarme: ni más ni menos que el empresario hotelero multimillonario Asher Kingcaid, mi misterioso extraño. Y me deja bien claro que quiere más que solo una noche.
Pero a mí rendirme a sus encantos no me parece muy buena idea. Cuando te has quemado una vez, lo lógico es mantenerte alejada del fuego.
Sin embargo, Asher parece decidido a arrastrarme hasta las llamas…







La novia es impresionante. El novio es encantador. Es una pena que el padrino sea un idiota de primera.

Cuando mi mejor amiga me pide que sea su dama de honor, me siento, bueno, honrada. Hasta que me presenta al padrino y me doy cuenta de que ya nos conocemos, justo esta mañana cuando... espera...

Derramé accidentalmente una taza de jugo de naranja sobre su impecable traje de diseñador.

No fue mi mejor momento, pero tampoco tuvo que portarse como un idiota. Y ahora, que Dios me ayude, me veo obligada a pasar cinco días en una isla paradisíaca con un tipo que es todo lo contrario a mí.

Es mandón, un maniático de la limpieza y odia la impuntualidad.
Yo soy descarada, desordenada y llegaría tarde a mi propio funeral.

Pero si indago en profundidad, hay algunas similitudes.

Lo detesto y él me desprecia. A él le encanta ganar. Yo odio perder.
Él es un playboy... y yo soy una playgirl.

Por eso no debería sorprenderme que seamos dinamita entre las sábanas.

No es que importe. La vida es demasiado corta para comprometerse con un solo hombre. Especialmente cuando ese hombre es el multimillonario Penn Kingcaid.







3
¿Mi melancólico y atormentado jefe multimillonario me destruirá o me salvará?

Hace seis meses, escapé de un monstruo en la oscuridad de la noche, con nuestra hija de cinco años dormida en mis brazos. Desesperada y quedándome rápidamente sin dinero, mi suerte finalmente cambia cuando consigo un trabajo de camarera en un elegante club nocturno de Los Ángeles.

El dueño es difícil y temperamental, e implacable en su cruzada por la perfección, pero no es el trabajo duro lo que me asusta. Es la creciente oleada de deseo que me consume cada vez que nuestras miradas se cruzan en la abarrotada pista de baile.

Pero si yo estoy dañada, él está destrozado. La verdad es que no podemos huir de nuestro pasado. Los demonios que acechan nuestros pasos siempre nos atrapan al final.

Cuando el mío llame a la puerta y la verdad salga a la luz, ¿vendrá a rescatarme?
¿O está tan destrozado por sus propias experiencias que tendré que enfrentarme sola a mi némesis?






Él prometió amarme para siempre. Mintió.

Conocí a mi alma gemela cuando tenía ocho años y él seis.
En mi duodécimo cumpleaños, me propuso matrimonio.
En una fiesta para celebrar mis dulces dieciséis, me regaló un anillo hecho de margaritas.
Cuando me fui a la universidad, a los dieciocho, lloró.
Y a los veinticuatro, me rompió el corazón, haciéndolo añicos.

Pero ese no fue el final de nuestra historia.

Una década después, nos vemos obligados a volver juntos, y una vez más, él tiene mi futuro en sus manos. Excepto que esta vez, soy mayor y más sabia.

Él finge ser inocente, pero yo sé la verdad.
Esta vez, tengo el control. Ya no me fascina.

Y el Sr. Multimillonario está a punto de aprender que no puede tener lo que quiere.

A mí.






Las relaciones falsas no deberían ser tan excitantes.
Cuando mi exprometido tuvo las narices de invitarme a su boda, mi primera reacción fue contestarle: «Va a ser que no».
Pero entonces mi mejor amigo, Kadon Kingcaid, me propuso una idea mejor: que él me acompañara como mi nuevo novio, más rico y más guapo.
De locos, ¿verdad?
He sido modelo de pasarela, nunca actriz.
Aun así, solo eran tres días. Podía fingir estar enamorada durante un fin de semana si con ello podía cobrarme mi ansiada venganza.
Todo iba muy bien. Hasta que Kadon me besó justo delante de mi ex.
De pronto, ya no me parecía todo tan falso.
Sin embargo, lo que fuera que prendió entre nosotros no era real.
Solo nos estábamos metiendo a fondo en nuestro papel… ¿O no?






La vida está llena de sorpresas... pero algunas preferiría evitarlas.
Mi plan para estas vacaciones era sencillo:
1) Desconectar y disfrutar con las mejores amigas que una puede tener.
2) Recuperar la confianza que perdí después de que mi libro estuviera en lo más alto de las listas del New York Times.
3) Enviar de una vez algo a mi editora para que dejara de escribirme diecisiete veces al día.
4) Ponerme morena.
Cosas que no esperaba que ocurrieran:
1) Convertirme en miembro del mile-high club.
2) Acabar enfrentándome a un aspirante a Hugh Hefner.
3) Verme en una situación de vida o muerte.
4) Y, por supuesto..., enamorarme.

Tampoco esperaba que mi final feliz se me escapara de las manos por un retorcido golpe del destino. Pero si algo sé es que he llegado hasta aquí luchando.
Y no pienso perder esta batalla.


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