
Dijo que me cuidaría hasta que recuperara la salud, pero primero tenía que poseerme.
Entré a urgencias con gripe. Ahora estoy encerrado en su sótano.
El Dr. Maguire, mi vecino, mi acosador, mi captor, insiste en que está cuidando de mí.
Que soy demasiado delicada para el mundo exterior.
Que nadie más podría amarme como él lo hace.
Y lo hace. A su manera enfermiza, lo hace.
Se ha apoderado de mi trabajo, de mis días, de mi mundo.
Él dice que estoy mejor así.
Aún. A salvo.
Suyo.
¿La peor parte?
Creo que estoy empezando a querer eso también.
No hay comentarios:
Publicar un comentario