
Cuando emprendí mi viaje por Europa, buscaba aventura y libertad; algo que me permitiera reinventarme por completo. Pero mis sueños se transformaron rápidamente en una pesadilla cuando un hombre misterioso y peligroso me secuestró.
Ahora, atrapada en su prisión —aislada y de una belleza aterradora—, sabía con certeza que no me dejaría marchar. Me dijo que era suya, que me había estado observando desde las sombras mucho antes de dar el paso. Al principio, el miedo y la desesperación me consumieron, pero empezaron a desvanecerse al darme cuenta de cuánto... parecía preocuparse por mí.
Su obsesión es absoluta, y se hace más evidente con cada contacto dominante y con esa mirada posesiva que clava en mí cada vez que me observa.
Mientras los días se funden con las noches, intento luchar contra mis sentimientos cambiantes; intento ignorar la extraña y magnética atracción que siento hacia él. La confusión y el deseo se retuercen en mi interior, obligándome a cuestionar todo lo que creía saber.
Empiezo a preguntarme si estoy perdiendo la cabeza porque... creo que me estoy enamorando de él.
No hay comentarios:
Publicar un comentario