viernes, 9 de enero de 2026

Scottish Stalkers


Una sola mirada me basta para obsesionarme al instante. Bianca es mía.
Lo sé tan bien como mi nombre. Da igual que no nos hayamos conocido y que no tenga ni idea de quién soy. Ver a mi angelito hace que este viaje de negocios valga la pena. Pero entonces el universo me desbarata los planes porque, por pura casualidad, Bianca es la hija del rey de la Bratva con el que me enviaron aquí para hacer negocios. Estoy enamorado de una princesa de la mafia más reservada que el presidente. Pero nada de eso importa porque soy un escocés testarudo y nada me impedirá conseguir lo que quiero. No me importa si tengo que empezar una guerra por ella.








Pensé que mi mano derecha estaba loco cuando casi empezó una guerra por una mujer. Casi lo mato.
Pero con solo ver a la mejor amiga de su esposa, estoy dispuesto a dejar que todo mi imperio se haga cenizas si eso significa que la guapa morena será mía.
Sé lo que quiero y nunca me rindo, pero Liz es tan terca como yo y no quiere saber nada de mí ni del mundo de la mafia.
O eso dice.
Veo cómo se le corta la respiración cuando nuestras miradas se encuentran. Siento cómo tiembla cuando nuestras palmas se tocan y la llamo "muchacha".
Haré lo que sea necesario para que la guapa americana sea mía.
Incluso si eso significa tener que acosarla.


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