
Todo empezó cuando nos conocimos en el parque.
Estaba angustiada, iba tarde y, por supuesto, terminé cayendo de culo. Él vino a mi rescate. Un hombre enorme y amable que me cuidó ese día y creo que fue entonces cuando empezó mi obsesión. Simplemente no puedo sacármelo de la cabeza. Al principio me digo a mí misma: "Solo voy a observar". Desde la distancia, claro está, pero luego no puedo evitar acercarme.
Es tan bueno conmigo y todo se siente más grande y mejor cuando está cerca. Quiero entrar en su mundo y formar parte de él. Mis sentimientos por él crecen hasta que ya no basta con solo mirarlo y hablar con él. Necesito que sea mío. Y voy a hacer lo que sea necesario para asegurarme de tenerlo.
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