2
Me salvó, me protegió. Ahora el mafioso quiere cobrar la deuda.
No son sus kilómetros de músculos bronceados y su irresistible ardor lo que me hace morir por decir que sí. Es el hecho de que llevo mi corazón en la manga y este hombre sabe manejar el chantaje como el arma que es.
Sus palabras exactas fueron: "Te devuelvo a la gente que quiere darte una tumba de agua o puedes pasar el mejor momento de tu vida dándome un heredero".
Decisiones difíciles.
Pero luego me promete que me encontrará si intento huir y mi destino queda sellado.
¿O sí lo esta?
Después de una sola noche de descubrir que su tacto posee suficiente calor para quitarme la parte inferior del bikini, me alejo.
Pensé que no lo volvería a ver, así que no hay problema, ¿verdad?
Estoy a punto de aprender lo equivocada que estoy.
Cuando aparece con un peligroso calor en los ojos, sé al instante dos cosas. Hizo más daño a mi corazón de lo que pensaba y cumple sus promesas.
Bueno, tres. Voy a aprender hasta dónde es capaz de llegar para conseguir lo que quiere.

No hay comentarios:
Publicar un comentario